miércoles, 11 de marzo de 2020

En cuarentena 1x10: La saga del infinito (1ª parte)

El pasado lunes se estrenó en redes el último tráiler de Viuda Negra, entrega que inaugurará la cuarta fase del Universo Cinematográfico de Marvel (a partir de ahora, UCM). Si bien las ganas que tengo de ver esta película en concreto tras lo sucedido en Vengadores: Endgame son relativas, siempre me pone de buen humor saber que hay una nueva historia de Marvel Studios cercana para insuflar algo de emoción al cuerpo.
Me ha parecido motivo suficiente para dedicar las próximas entradas a posicionarme respecto a las películas que hasta ahora conforman el UCM, del cual por todos es sabido que soy un gran admirador. He de aclarar que no pretendo hacer una reseña exhaustiva de cada película, al menos no por el momento; simplemente expondré mi opinión bastante sintetizada de las 23 (desde Iron Man hasta Spiderman: Lejos de casa) que configuran la recientemente bautizada "Saga del Infinito". Uno de los motivos principales de que no quiera analizarlas a fondo es que, en términos muy generales, son productos que cinematográficamente no tienen demasiado que decir, al seguir una fórmula argumental similar y depender sólo relativamente del nombre que se ponga detrás de las cámaras, al ser estos más parecidos a los realizadores de las series de televisión que a la figura del director en el sentido estricto. Para que me entendáis, si usara en las pelis de Marvel la misma vara de medir que puedo emplear en Tiempos modernosEl Padrino Mulholland Drive (o, por citar películas más actuales, El gran hotel Budapest, 1917 o Jojo Rabbit) debo reconocer que no todas, por no decir pocas, pasarían el listón. Son composiciones con una intencionalidad completamente distinta, dedicadas las primeras a llegar a un público adulto con un mensaje más elaborado para dar de comer a los críticos, y las que hoy nos ocupan dentro de un formato más familiar, como parte del cine mainstream. Pero no seré yo quien diga cual de las dos vertientes tiene más mérito, he visto productos de gran calidad cinematográfica (en ámbitos como la fotografía, el montaje, el guion, la caracterización de época) que a mí, a mis padres o a mi grupo de amigos nos han podido resultar extremadamente aburridos, mientras otras películas de corte más palomitera que no tienen por qué decirnos más a priori... han terminado por emocionar a más de uno. Y si te emociona algo que la crítica denosta, ¿quién coño es Scorsese para decir qué es y qué no es cine?
Otro día entraré más en el barrizal de ese debate, por ahora os dejo este ranking que, como ya he dicho, expone solamente mi opinión. Es decir, no voy a evaluar la calidad de cada una (aunque, indudablemente, eso influya en su posición) sino la opinión que me genera al respecto; por lo que una película que me puede parecer mejor dirigida que el resto no tiene por qué estar en un puesto superior, así como otros largometrajes de menor calidad cinematográfica pueden estar mejor posicionados por el simple recuerdo del momento en que la vi por primera vez o las emociones que me logró transmitir. Sub-je-ti-vi-dad.
El aviso de SPOILERS me parece insultante a estas alturas, pero avisados quedáis. Dicho lo cual, dadle a la fanfarria y que entre el rótulo.

martes, 10 de marzo de 2020

En cuarentena 1x09: Cómo aprobé filosofía gracias a Los Miserables (2ª parte)

Aquí tenéis la continuación de la disertación sobre la peli de Los Miserables que, como ayer os comenté, fue la responsable de que aprobase filosofía en la convocatoria de septiembre de 1º de bachillerato. Que os aproveche, campeones.
Documento gráfico del día que fui con mis padres a ver el musical, aquí os dejo la reseña. Qué jóvenes...

lunes, 9 de marzo de 2020

En cuarentena 1x08: Cómo aprobé filosofía gracias a Los Miserables (1ª parte)

Releer el discurso de graduación este sábado me ha traído preciados y muy diversos recuerdos de mi etapa en el instituto, especialmente de los dos últimos años que con tanta presión oprimen al estudiante medio y tantísimas carcajadas nos supusieron a mis amigos y a mi. Expulsiones al pasillo, escaqueos para jugar en la nieve, partidas de cartas en plena clase y canciones de Bocelli a capella desde las últimas filas son solo un par de las muchas anécdotas que se me ocurren a vuelapluma sobre el bachillerato, y no he podido evitar rebuscar entre mis cuadernos de aquella época (donde asoman solo un par de hojas de apuntes entre letras de canciones, caricaturas de profesores, rankings de películas e interminables listas de Pokémon) para dar con la solución a una de las incógnitas que muchos de mis compañeros se plantearon allá por 2014: ¿cómo conseguí aprobar la asignatura de filosofía en 1º de bachiller?
Un martes cualquiera a cuarta hora, cumpliendo la rutina.
El drama inició con una simple mirada de complicidad, no tan inocente como insonora, entre mi buen amigo Zapico y un servidor. Las insoportables lecciones de filosofía que impartía aquel sujeto al que todos terminamos por coger cariño nos provocaba tal somnolencia que, con tal de no sucumbir al tedioso tono de voz que nos adoctrinaba, cualquier excusa era buena; pero lo cierto es que aquel día no nos dio por jugar al póquer ni tararear entre dientes el himno del F. C. Barcelona (historia que da para otra entrada), así que simplemente me di la vuelta y nos miramos con una expresión que, eso sí, no daba pie a malas interpretaciones: "qué coñazo". El simple gesto de volverme provocó nuestra expulsión al pasillo, donde pasaba tantas horas al día que ya había memorizado el número de baldosines y la frecuencia con que parpadeaban por minuto las luces del baño de los chicos (esos en los que, como intentaron censurar en mi discurso, no había váteres). Que por una vez me echasen acompañado, y encima de uno de mis mejores amigos, insufló en ambos la confianza suficiente para plantar cara al tirano y negarnos a hacer las tropecientas copias que nos mandaría entregar al día siguiente, con (a toro pasado) jocosas consecuencias: nos aseguró que, siendo bien conocedor de lo proclives que éramos a estudiar a última hora, era totalmente imposible que aprobásemos ese curso y haría todo lo que estuviera en su mano para procurarlo. Fue la excusa perfecta para no dar palo el resto del año lectivo, y limitar sus clases a estudiar los exámenes que tocaran la hora siguiente o sabotear dulcemente las clases de filosofía con fines meramente lúdicos (y sanitarios, pues desarrollar somnolencia crónica a los 16 años no puede ser bueno... todo fuera por el bien común).
Acabé presentándome en septiembre por mi negativa a seguirle el juego al susodicho, lo que tiene el orgullo... la cuestión es que el examen no era el único requisito para salvar la materia, y era necesario presentar una serie de trabajos respondiendo a cuestiones concretas de corte filosófica. En lugar de cumplir con el formulario estándar que proponían como modelo, decidí lanzarme a redactar una tesis de unas veinte páginas sobre la película musical que había marcado mi adolescencia hasta el punto de ser una canción de la misma la que interpreté sobre el escenario en la graduación, como os relataba el sábado: los Miserables. El contenido fue lo suficientemente enriquecedor como para plantarme, sin expectativas de ello, en un notable alto como media del expediente académico.
Me parece razón más que suficiente para presentaros, dividido en un par de entradas, el trabajo con el que realicé tan ardua tarea. No he vuelto a retocarlo desde aquel tiempo, por lo que ateneos a lo que buenamente redacté hace ya seis años. Con todos vosotros, mi anteproyecto de tesis sobre los Miserables.

domingo, 8 de marzo de 2020

En cuarentena 1x07: 11 de mayo de 2009

Como hoy es domingo me he tomado un pequeño descanso de reseñar películas mediocres y reivindicar viejas glorias para que no decaiga aquello de santificar las fiestas. Pero como os tengo cariño y no me apetece faltar a mi palabra, aquí tenéis la contribución diaria a la que no tengo intención de faltar, por el momento. Se trata de un fragmento de mi libro, ese con el que llevo mareando media vida y que le ha dado nombre al blog, y me ha parecido interesante hacerlo público por ser, aunque no intencionadamente, las primeras palabras que escribí de toda la novela.
Se trata de un pequeño diario que abrí con motivo de la muerte de mi abuela, de lo que en unos meses se cumplirán once años. A la hora de redactar el manuscrito, me pareció adecuado finalizar la primera de las tres partes que componen el libro con esta pequeña carta, en la que plasmo mis sentimientos como buenamente podía en un día que tanto ha significado para mi. Contaba con once añitos en el carné, así que sed clementes.

sábado, 7 de marzo de 2020

En cuarentena 1x06: Discurso de graduación

Estaba investigando la bandeja de entrada de mi correo electrónico en busca de buen material y me topé con uno de los primeros borradores del discurso que tuve a bien redactar para mi graduación de 2º de bachillerato, hace ya unos cuantos años. La historia es truculenta, porque una denostada profesora de ciencias lo criticó a mis espaldas diciendo que no era digno de unos alumnos de humanidades, lo cual me calentó bastante la cabeza... hasta el punto de publicar este manifiesto y hacerlo rular por los ordenadores del instituto. El caso es que todo aquello tuvo un final satisfactorio, pude dar el discurso que tenía preparado (colando de paso una canción de Los Miserables, como os lo cuento) y he querido compartirlo esta tarde con vosotros para que no quede olvidado. Allá que os va.

viernes, 6 de marzo de 2020

En cuarentena 1x05: El descenso de Skywalker (a los infiernos)

No creo que sea arriesgado afirmar que 2019 ha sido un año completo en cuanto a lo que nos ofrece la cultura pop: tres nuevas entregas del Universo Cinematográfico de Marvel, entre ellas la esperada conclusión de la milenaria Saga del Infinito; una última temporada de Juego de Tronos, serie que ha revolucionado por completo el panorama televisivo tal y como lo conocemos; el cuarto episodio de la única saga de Pixar que se puede permitir dar un golpe en la mesa con cada secuela, con la esperada y no menos rechazada Toy Story 4; la "opera nova" de Quentin Tarantino, Érase una vez en Hollywood, toda una elegía a la industria de los años 60 que muestra toda la pasión que el controvertido director siente por el séptimo arte; el renacer de Joaquin Phoenix como actor de culto con el Joker, película que a pocos ha dejado indiferente... y, para cerrar el ciclo, la última entrega de la franquicia por antonomasia del cine mainstream, que no sólo cierra una trilogía, sino toda una saga de nueve películas que diera comienzo allá por 1977 y se ha mantenido viva hasta nuestros días. Se trata de Star Wars: El ascenso de Skywalker, episodio noveno y último de la saga sobre la familia más importante de una galaxia muy, muy lejana.
Seré breve: la película ni me gustó ni esperaba que me gustara, pero superó con creces el abanico de vergüenza ajena al que esperaba exponerme en el producto que el inútil de J.J. Abrams, que físicamente parece un James Gunn de Hacendado, nos ofrecía en esta ocasión. Había asumido que, dadas las crudas revelaciones que mostraban los adelantos (por esa imperiosa manía de revelar medio argumento en el tráiler, todo sea dicho), asistir a la confirmación de que Jar Jar Binks era el auténtico enemigo a batir y líder indiscutible de los usuarios del lado oscuro de la Fuerza no me parecía del todo descabellado. Y ojalá hubiera sido así.
Revisando entradas antiguas me topé con un top 10 de cosas que no me habían gustado del capítulo final de El Hobbit, por lo que hoy os traigo en un mismo formato... espera, lo cierto es que si quisiera englobar en un ranking las cosas que no me han convencido de esta película un top 50 se me quedaría corto. Voy a tratar de ser un poco más general en esta ocasión, toca economizar palabras.
Por cierto, no tendré cuidado con los SPOILERS por una sencilla razón: os ahorraré el sufrimiento de tener que ver (o revisionar) la película.
Tranquilos, que también repartiremos al póster. Vaya tela.

jueves, 5 de marzo de 2020

En cuarentena 1x04: El YouTube más musical

Para los viejos lobos de la tribu que aún ronden por estos lares, debo reconocer que no esperaba volver a escribir a corto plazo en el prácticamente olvidado mundo del blog, al menos no como una actividad no-lucrativa. Los años comienzan a pesar y a uno deja de interesarle la pasión y el entretenimiento para focalizarse en pedacitos de papel y cartón que engrosan la cartera y, en mayor medida, el ego. Sin embargo, como podréis deducir, no estoy recibiendo compensación alguna (tendría delito) por las horas invertidas aquí. Tampoco me jactaré de una madurez carente en el porcentaje más amplio de mi rango de edad, error en el que he recaído sin tregua desde que tengo memoria, pues mi propio sino se ha encargado de refutar cualquier tesis medianamente creíble que haya podido desarrollar sobre el tema; por consiguiente, no es el adulto desprendimiento de los bienes terrenales lo que me lleva a redactar nuevas entradas como una suerte de regreso a la edad primaria como manifiesto antitético de las responsabilidades que ya he abrazado como ciudadano de este nuestro mundo.
Descartadas ambas opciones, ¿qué me lleva a escribir estas líneas? Quien encuentre respuesta, déjela abajo en los comentarios. Mientras tanto, cada día durante este tiempo de cuaresma encontraréis una nueva entrada de variado contenido en esta página, en esta nueva sección que he querido titular, asumiendo mi rol como mínima parte del zeitgeist: "En cuarentena".
Mentada la introducción, me remonto a los inicios de mi segunda/actual etapa en el mundo bloguero allá por 2014 para actualizar una de mis primeras entradas de éxito en la presente página sobre los 10 mejores canales de YouTube España (o los que más me gustaban a mí en aquella época, sobre la aclaración). Si bien me ha resultado tentador actualizar la lista con nuevas recomendaciones o bien crear polémica cambiando el registro con los peores canales con los que me he topado hasta la fecha, he preferido ofrecer una alternativa razonable sin alejarme del formato del decálogo, desde el que me encuentro bastante cómodo. Por ello, y consciente del poco consumo de contenido musical que hasta no hace tanto imperaba en las redes de nuestra amada nación, hoy analizaremos el que en mi humilde opinión es el Top 10 de canales musicales de YouTube.
Para las nuevas incorporaciones, queda sobradamente implícito en el contexto del blog que el contenido de la entrada se reduce a mi opinión, tratándose de una exposición de la misma y no de una reseña objetiva alrededor de toda la plataforma. Habrá cientos de canales que no he descubierto hasta ahora, así como otros muchos de indudable calidad que, por múltiples motivos, no alcanzan a convencerme como para incluirles en la lista. Y estoy hablando de contenido puramente musical, es decir, de interpretación musical, por lo que no esperéis ver a Jaime Altozano y compañía entre los puestos del top (por mucho que me convenza su "Trap del Terraplanismo"). Dicho lo cual, bienvenidos una vez más al blog de un miserable. ¡Vamos allá!
¡Por cierto: os dejo en cada puesto el enlace al canal en cuestión, dadles amor!

miércoles, 4 de marzo de 2020

En cuarentena 1x03: Anunciación a los pastores

Bajo la claridad de la dulce luna,
entrecortado por la risa del infante suena
un manido cascabel. Noche pronta y buena
que, a su hora, tañe una canción de cuna.

Son campanadas de melancolía
puntualmente desafinadas
que anuncian buenas nuevas
desde tiempo anticipadas
para acabar el día.

"¿Quién perturba a tales horas
entre cánticos y danzas
el tan merecido sueño
que con no menos empeño
han logrado sin tardanza
zagalejos y pastoras?"

"Aquí he venido
para enviaros,
vais a asistir
a una primicia:
el que ha de venir
a liberaros
hoy ha nacido".

martes, 3 de marzo de 2020

En cuarentena 1x02: Para qué continuar

Cuando pienso que aún nos queda
un largo trecho por andar,
el camino se derrumba
donde ya no hay vuelta atrás.

Cuando la noche es oscura,
se oye el eco resonar
entre llantos de impotencia
por saber que ella no está.

Cuando el cielo está en tinieblas,
cuando el suelo es de cristal,
cuando la niebla me absorbe,
cuando el viento te echa atrás,
cuando voy pero no vuelvo,
cuando ríes por no llorar,
cuando el fuego se ha extinguido,
¿para qué continuar?

Y he buscado en lo profundo
una respuesta a este dilema,
queda un paso para el borde
y sé que puedo estar más cerca.
Me levanto, pero caigo,
hasta que tire la toalla.
Si la vida es un regalo,
tal vez no sea de mi talla...

Entonces vi entre aquellas letras
un atisbo de verdad:
morir de amor es vivir,
quienes sufrís, amad aún más.

Me di cuenta del delito
derivado de mi error,
y que la pena de este crimen
fue pagada por amor.

Cuando las luces se apaguen,
las estrellas te guiarán.
Cuando el vaso esté vacío,
siempre habrá con quién brindar.
Cuando te invada el silencio,
sólo entona este cantar.
Cuando pierdes el sentido,
sólo hay que continuar.

Y he buscado en lo profundo
una respuesta a este dilema,
queda un paso para el borde
y sé que puedo estar más cerca.
Caigo y vuelvo a levantarme,
hasta exhalar mi último aliento.
Si la vida es un regalo...

¿es amor esto que siento?

lunes, 2 de marzo de 2020

En cuarentena 1x01: Adoración de los magos

Oro para un rey
que viene a dar al mundo
esa paz que han olvidado
los que perdieron el rumbo.
Tú vienes con poder
de hacer al hombre libre
y has nacido en un pesebre,
como el pobre más humilde.

Y es por eso que venimos a adorarte...

Incienso para un Dios,
aroma de los cielos,
yo te traigo desde Oriente
y te ofrezco con gran celo.
Tú, que eres inmortal,
quisiste hacerte hombre
para dar la buena nueva
a los ricos y a los pobres.

Y es por eso que venimos a adorarte...

Mirra para aquel
nacido de la carne,
que ha llegado a redimirnos
del pecado con su sangre.
La muerte y el dolor
que todo el mundo ha visto
van a ser por fin clavados
en la cruz de Jesucristo,

Y es por eso que venimos a adorarte...

Frente a tu portal,
en esta noche santa
te ofrecemos nuestras vidas,
nuestra historia y nuestras almas.
La estrella de la fe
nos guía en el camino
que culmina en el misterio
de la Virgen con el Niño.

Y es por eso que venimos a adorarte...